Madrina Preciosa

Madrina preciosa ¿qué sería de mi vida sin ti? Ni siquiera puedo imaginarlo.

Cuando mis padres te eligieron, no se dieron cuenta de lo importante que te volverías en mi vida.

Mis primeros años fueron como los de cualquier niña: felices, llenos de juegos y travesuras, creciendo rápido, aprendiendo mucho. Luego todo cambió.

Y fue en ese momento, cuando mis padres ya no estaban, cuando te encargaste de mí como si fuese tu propia hija. De ese modo, te has convertido en mi madre, mi consejera.

Me enseñaste a seguir adelante, fortalecerme en las adversidades y sacar el mejor partido de las oportunidades que la vida me brinda.

Así, madrina de mi corazón, hemos llegado a este maravilloso día, en el que celebras un año más de vida.

Hemos preparado la mejor fiesta para ti. Todos los regalos y las felicitaciones no alcanzan para expresar el amor por la mejor madrina del mundo: tú.

¡Feliz cumpleaños!